Es 1958 y nunca hasta hoy visité París. Nunca hasta hoy tuve necesidad ni intención de ello, pero he de confesar que ahora me arrepiento de no haberlo hecho antes. La...
Textos publicados
Microrrelato
Cuando la Gran Guerra Terminal concluyó con la destrucción del planeta, solo quedaron dos hombres vivos que habían sido enemigos desde siempre. Uno de ellos pensó que...
La vieja de la guadaña se presentó en mi casa y se desprendió de su macabro disfraz. Apareció entonces una muchacha preciosa que me ofreció gentilmente una bella flor negra. Dulce manera de...
Son las dos de la mañana en Albuquerque. Un hombre de mediana edad…
-Perdona, me revientan los literatos como tú, que evitan...
Mi nombre era Francisco y nunca creí en el karma hasta que lo sufrí en carne propia.
Era un excelente día para trabajar. El sol estaba más escondido que nunca, las nubes grisáceas se...
- ‹ anterior
- 3 de 6
- siguiente ›
Poema
Pasiones de amor
Pasiones de amor negadas,
quimeras irrealizables...
Constante desilusión
Constante desilusión del mundo
querer lo que...
Constante desilusión
Constante desilusión del mundo
querer lo que no es realidad
con tal fe...
Lo único diabólico en el mundo (¿de los poetas?)
Cuando uno al escribir decir quiere (¿una verdad?)
Transformada es en forma automática (¿en mentira...
Tengo que arreglar una mala poesía
pero por mayoría de votos se publicará
en tiempo aunque sin forma pero por decreto.
Un día hablé mal del gobierno y no mudó nada
Hoy...
- 1 de 3
- siguiente ›
Otros géneros
–¡Sé que estás ahí escondido, te he visto! –dijo el hombre del árbol–. Venga, hombre, no seas así, ayúdame a bajar de aquí –volvió a decir el hombre, más, ningún componente del grupo se movió del...
No habían pasado ni veinte minutos antes de que el grupo de amigos se topara con una patrulla de la guardia de la torre. Eran unos ocho jinetes, sin duda, soldados de la guardia Itsmoor, que...
–¡Maldita barra! –rugió Bylo enojado– ¡Pero si la dejé perfectamente anclada!
–No te culpes, amigo –dijo Julius dando una palmada en la espalda a su compañero–. Seguro que el...
Julius y Bylo llegaron a las puertas de la ciudad con el temor de que no les dejasen entrar, más no había ningún soldado guardándolas.
Dentro, el espectáculo era sobrecogedor. Dos grandes...
La piedra circular que hacía las veces de puerta, giró moviéndose hacia un lado, dejando al descubierto la entrada de la cueva. A través de ella apareció Bylo.
–¡Bylo! –gritó...
- ‹ anterior
- 2 de 5
- siguiente ›
Cuento
Cuentan los anales de un pequeño pueblo andaluz, cuyo nombre prefiero silenciar, un curioso y extraño suceso. Coincidiendo con la llegada de un apuesto y guapo médico...
Como todos los años, el doctor Gallimard accedió a concurrir al refrigerio que ofrecían las Damas de Ferrat.
Era un grupo de señoras...
Un día, Pepito estaba sentado en el césped- bajo un árbol-. Le encantaba escuchar el sonido de las hojas- en su baile con el viento-. Los juegos de luces, entre el sol y las hojas. Disfrutaba con...
El cuchillo se mueve ágil y preciso en manos de Tania. Mientras comienza a cortar las verduras, un familiar sonido desde su portátil, colocado sobre un lateral de la...
Sobre la alfombra, a los pies regordetes de Coty, caía una gota. Lo interesante no era ver cada esferita flotando ahí, a la altura de sus ojos, ni el charco gelatinoso...
- ‹ anterior
- 7 de 8
- siguiente ›
