—¡Destrípame! —dijo el texto sin miramiento.
A simple vista, todo estaba en orden; las tildes...
Corrígeme aunque no me equivoque
—¡Destrípame! —dijo el texto sin miramiento.
A simple vista, todo estaba en orden; las tildes...
La muchacha estacionó su destartalado coche frente al caserón de los Medina y aguardó, con calma, hasta que oscureció. A través de la ventanilla polvorienta, observó...
Sepan que ahora señores
a mis escritos peores
los publico en borradores.
Con la firme esperanza
que con el...
TORMENTA
Gime el viento en la ventana,
riñen los negros nubarrones
el cielo se hace girones
cruza el horizonte una llama.
Agita el aire las...
Luna de argénteo vestido
y de lechosa tez
a la que los lobos aúllan
solo porque la quieren ver.
Misteriosa y altanera dama
que a todos se hace de rogar
y en la...
Cuando me visite la oscuridad,
que entre de puntillas
y sin llamar a la puerta.
Que cumpla pronto su cometido,...
Un rescoldo vespertino,
tras los cipreses negros.
Una verja de hierro.
...
Hacía algo más de veinte minutos que el carro había abandonado Itsmoor y, tanto Bylo como Julius, ansiaban que llegase pronto al vertedero. El hedor, a pesar de estar envueltos en sendos sacos,...
Los sábados y los domingos no había clases y, por lo tanto, los alumnos que vivían en Itsmoor podían pasar, si lo deseaban, ambos días en su casa, el resto de la semana, la convivencia en la torre...
Una fina llovizna caía sobre Itsmoor. Era sábado por la mañana y los chicos habían quedado a las nueve menos cuarto en la entrada de la enfermería para ir a recoger a Gerald, pues le daban el...
–Pero, ¿qué dices? –preguntó Julius– ¿Cómo que no hay nadie?
–La habitación está vacía –respondió Bylo–. Entra y compruébalo por ti mismo.
–Pero... ¡No...
La enfermería estaba formada por un pequeño hall que daba acceso a tres puertas. La puerta de la izquierda servía como almacén en donde se guardaba material médico y plantas medicinales de todo...
Krenz es mi mejor amigo y vive en un pequeño y lejano país al que llamaremos W, un lugar cuya actualidad, sembrada de insignificancias y miserias, ignoran por sistema todos los noticieros. Krenz...
Martín llevaba tiempo diciendo que me visitaría a su paso por la ciudad y, una tarde de otoño, con las últimas luces, sentí su inconfundible carraspeo en el...
Hola a todos. Mi nombre es Dolcezza Rossi D’ Luca, tengo veintiocho años y soy napolitana, aunque hace ya una caterva de años que vivo en Portofino, en donde hoy en día...
La gente no cesa de mirarme. Es sábado por la tarde. Camino rápido por la Gran Vía con la gabardina en la mano. Llevo el ojo izquierdo reventado, manando sangre. Ésta...
Apenas tuve tiempo de despertarme y la pesadilla se transformó en realidad. Al pasar junto al espejo lo vi. Se reía con la boca muy abierta, desencajada,...