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Hola a todo el mundo, he estado aislado del mundo (de vacaciones) un tiempo y (por fin) he logrado terminar el texto inicial de mi primera novela (de la cual todavía no tengo un título). Todavía queda un largo y tedioso proceso de relectura y reescritura, pero os dejo aquí el prólogo para que lo machaquéis. Tengo un par de cosas que no me acaban de convencer:
1-Onomatopeyas: ¿las veis necesarias? ¿Recargan el texto? Siempre se me hace un poco raro leer onomatopeyas (no sé si a vosotros os pasa algo parecido)
2-¿Demasiado cinematográfico?: Me da miedo que el texto quede demasiado "hollywoodiense", prefiero plasmar más una atmósfera más realista. Entiendo que todo tiene que estar en su justa medida (añadir elementos como la bala rozando la sien mientras el personaje lo siente, etc. que en una situación real no sería así) pero creo que ya me entendéis.
Popom popom. Su corazón parecía a punto de estallar. Popom popom. El vaho emergía de su boca más y más deprisa, tratando de escapar de la inminente muerte de su dueño. Popom popom. Sus ojos llorosos, y la densa y fría neblina, dificultaban su visión. Popom popom. La fina capa de nieve crujía, comprimiéndose bajo sus pesadas botas de cuero. Popom popom. Pensaba en los que dejaba atrás: en los suyos y en los otros... Popom...Popom....¡Bang!...
El estruendo de la bala escupida por el rifle llegó antes de lo que él esperaba. Eso pensó tras ver cómo el proyectil se incrustaba en un árbol a escasos centímetros de su cabeza. Las astillas salpicaron su cara y le obligaron a cerrar los ojos, pero apenas notó cómo algunas se le clavaban en el rostro.
Corrió como nunca antes había corrido. Poco importaba el peso de la mochila, el sudor que se le pegaba a la raída camisa a cuadros bajo su cazadora o que las piernas le ardieran de dolor. El pobre caballo de peluche le golpeaba en su frenético braceo y le estorbaba más que nada, pero no lo dejaría atrás. A él nunca.
Pensaba en una salida cuando escuchó el segundo disparo. Esta vez el proyectil impactó a menos distancia. Sintió el calor de la bala a pocos milímetros de su sien mientras el sonido reverberaba en sus oídos. Los ladridos de los perros se acercaban. Sentía su rabia. Le estaban alcanzando. No lo conseguiría. ¿Y si se entregaba? Quizá no le hiciesen nada... No. Imposible. Le estaban disparando; querían matarle. Nada más. No había motivos para cogerle vivo. No valía nada. Ni siquiera sabía por qué gastaban más de una bala en él.
Ya no le importaba morir. ¿Por qué corría? No tenía nada. Ahora ya no. Le habían arrebatado a su familia. En su rostro se dibujó una media sonrisa al pensar en el placer que supondría morir. Ya no habría sufrimiento. Ya no existiría la agonía constante de no tener nada que comer. Y, sobre todo, ya no tendría que soportar más el perpetuo frío.
Pero el destino volvía a ser cruel con él. La sonrisa se le borró de la cara. Por encima de los ladridos, gritos y disparos escuchó un rumor creciente...
"¡Agua!", pensó.
Siguió corriendo y, pocos metros más adelante, vio el río. Tenía poco más de diez metros de anchura pero la corriente era fuerte. Lo suficientemente fuerte para llevarle bien lejos de allí. O para ahogarle. Bueno, al menos, no le matarían esos desgraciados. Antes de lanzarse al agua miró hacia atrás. Nunca supo por qué lo hizo. Soñaría muchas noches con él. Le miraba frío e impasible. Un ojo cerrado y atravesado por una enorme cicatriz rosada, y el otro magnificado por la oxidada mirilla que le apuntaba directamente a la cabeza. Era poco más alto que él, ni siquiera un adolescente, pero aquella vieja herida que le recorría la cara le hacía parecer mayor.
Saltó, y el último disparo acabó de escucharlo en el agua, amortiguado. El dolor del golpe contra el agua helada le sacudió el cuerpo. Su corazón se desbocó, bombeando sangre a sus doloridos músculos. Y tratando a duras penas de mantenerse a flote, se dejó llevar por la enfurecida corriente.

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Comentarios
Hola, Kiko.
Hola, Kiko.
He hecho algunas correcciones en el taller. Creo que algunas de las explicaciones que aportas son innecesarias. Procura ser más limpio al describir las acciones. Elimina el uso de los verbos: poder, ser,... en la medida de lo posible.
Espero que te sean de utilidad.
Geli
¡Ah, por ciertro, a mí no me
¡Ah, por ciertro, a mí no me gustan las onomatopeyas! pero es una opinión subjetiva.
Geli
Cada vez que lo leo me hago
Cada vez que lo leo me hago la misma pregunta... ¿las quito o las dejo? Y cada vez tengo una respuesta diferente.
Hola, Kiko.
Hola, Kiko.
Acabo de leer la revisión. Siguen habiendo frases forzadas desde mi punto de vista. Fíjate en esta, por ejemplo:
El vaho emergía de su boca más y más deprisa, tratando de escapar de la inminente muerte de su dueño.
¿Por qué emerger en vez de simplemente, salir? ¿Qué me dices del gerundio? ¿Y de la asociación "la inminente muerte"? ¿No crees que es muy manida?
¡Hala, a pensar!
Un abrazo.
Geli
Pues le estuve dando vueltas
Pues le estuve dando vueltas a la frasecita, la verdad... por un lado me gusta reflejar el concepto de que está cerca de palmarla, pero por otro sí que tienes razón en que ese gerundio "canta" un poco (tengo una predilección enfermiza por los gerundios :S) y que queda un poco recargada... voy a seguir dándole vueltas.
Señoras y señores, ¿para qué
Señoras y señores, ¿para qué tenemos el taller?
Miguel
Ostiiiiiiiiiiiiii...Kiko, que
Ostiiiiiiiiiiiiii...Kiko, que nos han "pillaó".
Geli
Hablando de onomatopeyas....
Hablando de onomatopeyas...."Glups..."